Entre la docencia y mi profesión
Para mí es un poco difícil establecer desde cuándo soy docente, ya que he trabajo dando clases desde hace ya varios años, aunque lo he hecho de manera particular o con grupos muy reducidos. Desde hace dos años que estoy trabajando en escuela pública como profesora de Bachillerato de tiempo completo con grupos muy numerosos.
Soy psicóloga de profesión y en realidad he sido más estudiante que maestra. Estudié mi licenciatura y maestría en Psicología en la Universidad de las Américas- Puebla. Salí de la maestría en 1998. De ahí me fui becada a Alemania para estudiar la carrera de Musicoterapia. Originalmente me iba por dos años, y me quedé cinco años y medio debido a que se me presentaron otros proyectos con la Universidad de Heidelberg, Alemania. Durante mi tiempo en Alemania me dediqué más al área de la investigación en el área de Psicología de la salud en el Instituto de Psicología Médica de la Universidad de Heidelberg. También tuve oportunidad de trabajar impartiendo talleres a pacientes con enfermedades crónicas. He trabajo en práctica privada atendiendo de manera individual y grupal a niños, adolescentes y adultos con diferentes problemáticas.
Hasta hace pocos años, mi trabajo había estado más enfocado más al área clínica. Hace tres años ingresé a la Institución en la que actualmente trabajo. El primer año lo desempeñé en el Departamento de Psicopedagogía, dando asesorías a alumnos de los diferentes niveles. También estuve dando orientación a padres de familia e impartiendo talleres y cursos a profesores. Debido a que participé en diferentes proyectos con los jóvenes de Bachillerato se observó la gran necesidad de trabajar más de cerca con estos jóvenes.
Desde hace dos años me incorporé al Bachillerato General Matutino del Benemérito Instituto Normal del Estado, aquí en la ciudad de Puebla. Estoy ahora frente a grupo impartiendo las materias de Orientación Profesiográfica, Pensamiento Crítico y Creativo y Razonamiento verbal. Como soy profesora de tiempo completo tengo mis horas de comisión en el Departamento de Orientación Educativa. Me gusta mucho el trabajo con los jóvenes, aunque en ocasiones me siento con demasiada carga de trabajo. Trato de buscar estrategias que me permitan trabajar de una manera más eficiente para no descuidar ningún aspecto. Me interesa que los jóvenes aprendan, pero que también tengan la motivación para aprender para la vida.
Me gusta ser maestra porque uno está en contacto directo con los jóvenes y nos trasmiten su vitalidad. Sí requiere de mucha paciencia y mucha creatividad para llegar a todos los jóvenes que tienen necesidades e intereses tan diferentes entre sí. Sí es una edad difícil porque a muchos de ellos les interesa más si les habló la novia o si son reconocidos por sus amigos.
Para mí es siempre es importante preguntarme ¿cómo hacer para que a los alumnos que no les interesa la materia les llegue a interesar?, ¿cómo superar las debilidades que tengo como maestra? ¿Cómo fomentar el sentido de responsabilidad en los alumnos sobre todo a esta edad, en donde como jóvenes sus prioridades para mucho son más de tipo social que académico?, ¿cómo conjuntar todos estos aspectos para que los alumnos logren desarrollar sus competencias, de tal manera que adquieran aprendizajes significativos, aquellos que puedan aplicar a su vida diaria?
Yo tengo muchas satisfacciones e insatisfacciones dentro mi práctica docente. Mis mayores satisfacciones están en las respuestas que observo en algunos de mis alumnos, cuando se acercan para agradecerme por el apoyo que les he brindado. También cuando observo dedicación en los trabajos que realizan. Mis mayores insatisfacciones se refieren más en el aspecto de falta de cumplimiento de programa debido a otras actividades que están fuera del calendario escolar. Esto me crea mucho estrés porque tengo que estar modificando mi planeación constantemente. No me agrada trabajar con grupos tan grandes, porque no logro atender muchas de las necesidades de mis alumnos, además que al término de cada día laboral me siento sumamente agotada.
Sé que la labor de un profesor no es solamente enseñar los contenidos dentro del salón de clases. El docente tiene que ser también asesor, tutor, acompañante de los alumnos en todos los aspectos. Sin embargo, cuando se tiene tanta carga de trabajo la eficiencia suele disminuir.
Yo también encuentro grandes dificultades al momento de evaluar, porque quisiera hacerlo de la manera más justa posible, pero en ocasiones estoy consciente que no llego a conocer las potencialidades y avances de cada uno de mis alumnos.
Me gustaría también poder lograr un trabajo más vinculado con el de mis compañeros, pero siento que muchos de nosotros estamos en la misma situación, que apenas nos queda tiempo para saludarnos
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